Si estás planeando un fin de semana en Palma de Mallorca, aquí tienes una ruta perfecta que combina buena gastronomía con visitas imprescindibles en la ciudad.
Para un fin de semana en Palma de Mallorca te recomiendo alojarte en el Hotel Artmadams. Un hotel situado en un curioso edificio que alberga pinturas y esculturas de arte moderno, encontrándose además a unos 15 minutos caminado de las principales atracciones de la ciudad. Puedes pinchar aquí para reservarlo.
Qué ver y hacer en un fin de semana en Palma de Mallorca: Día 1
Comenzamos el día con un desayuno en Ca’n Joan de S’Aigo, la chocolatería más antigua de la isla, famosa por su tradicional ensaimada mallorquina. Probamos la clásica, la de chocolate, y la de sobrasada, mi favorita.

Después, nos dirigimos a la impresionante Catedral de Mallorca, también conocida como “La Seu”. Este icónico edificio gótico destaca por su enorme rosetón, sus arcos imponentes y la reforma modernista que llevó a cabo Antoni Gaudí. Si quieres reservar una visita guiada por la Catedral de Palma, este es tu enlace.

Muy cerca se encuentra el Palacio Real de la Almudaina, uno de los emblemas históricos de Palma, antigua fortaleza musulmana reconvertida en residencia real. Aunque hoy no alberga a la Familia Real, sigue siendo sede oficial y escenario de actos institucionales. Este palacio, de origen musulmán y reformado en estilo gótico, conserva salones decorados con tapices, un bonito patio y vistas privilegiadas sobre la bahía. Un dato interesante es que los domingos de 15:00 a 18:00 la entrada es gratuita, pero si no te cuadran las fechas puedes sacar tu entrada con antelación aquí.

Para seguir conociendo la ciudad, hicimos un free tour con Civitatis, que nos llevó por el casco antiguo, descubriendo la Plaza Mayor, la antigua judería y rincones con historia que de otra manera pasarían desapercibidos.

Por la tarde, Llongets, y por la noche una gran cena
A la hora de la comida, queríamos probar los famosos llongets en Bar Tony, pero se habían agotado. Así que fuimos al clásico Bar Bosch, donde disfrutamos de sus llagostes. Probamos la de anchoas con queso mahonés, la de butifarra y queso y la de sobrasada de porc negre.

Para la merienda, fuimos a Ca’n Joan de S’Aigo nuevamente, pero esta vez para probar su helado artesanal, con sabores como almendra, mantecado y chocolate, además de su famoso cuarto, un bizcocho esponjoso y ligero.

Por la tarde, nos relajamos paseando por el puerto marítimo, disfrutando de la brisa marina y el ambiente animado de la zona.

Cerramos el día con una cena en Andana Palma, el restaurante de la chef Maca de Castro, donde disfrutamos de una cocina de mercado con producto local en un ambiente moderno, que ya te conté con más detalle en esta entrada.

Palma de mallorca en 2 días: día 2
El domingo lo dedicamos a descubrir algunos de los edificios más representativos de Palma gracias al evento Open House Palma, que abre al público espacios normalmente cerrados. Pero antes paramos a desayunar rápido en un lugar que se llama BOSKI, en la calle Magalhaes 1. Me gustó porque tienen buen café de especialidad de Café de Finca, además de una rica carrot cake y cinamon rolls.
Nuestra primera visita fue a La Lonja, un espectacular edificio gótico del siglo XV que en su día fue el centro neurálgico del comercio marítimo. Su interior es impresionante, con enormes columnas helicoidales que sostienen un techo abovedado sin necesidad de pilares adicionales.

Después, visitamos el Parlamento de las Islas Baleares, ubicado en el antiguo Círculo Mallorquín, un elegante edificio del siglo XIX.

Lo más interesante fue su biblioteca histórica, con estanterías de madera tallada y volúmenes centenarios, además de la imponente sala de plenos, donde se toman las decisiones políticas de la comunidad.

Continuamos hacia el Gran Hotel de Palma, una obra maestra del modernismo diseñada por Lluís Domènech i Montaner. Hoy en día alberga exposiciones de la Fundación La Caixa y destaca por su impresionante fachada decorada con cerámicas y relieves.

Vermú, más ensaimadas y los baños árabes
A la hora de la comida, elegimos La Rosa Vermutería, un local con mucho encanto donde probamos tapas tradicionales con un toque moderno. En este enlace puedes descubrir nuestra experiencia completa allí.

Para la merienda, hicimos una parada en el Horno Santocristo, otro de los grandes referentes de la repostería mallorquina, donde disfrutamos de una ensaimada lisa y otra de crema tostada, además de un par que se vinieron para casa.

Antes de terminar nuestra escapada, visitamos los Baños Árabes, uno de los pocos vestigios que quedan de la época musulmana en Palma. Este pequeño espacio conserva su sala de baño con columnas y arcos originales, transportándonos a otra época.

Con esta ruta de dos días, nos llevamos una visión completa de Palma de Mallorca, combinando su increíble patrimonio con algunos de los mejores sabores de la isla. ¡Un fin de semana en Palma de Mallorca que sin duda repetiríamos!
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