La Salita en Valencia, el Estrella Michelin de Begoña Rodrigo

Llevo siguiendo a Begoña Rodrigo desde la primera temporada de Top Chef, aquel programa que presentaba Alberto Chicote y que, personalmente, siempre me gustó más que MasterChef, aunque tuvo una vida más corta. Begoña ganó aquella edición, y desde que la Guía Michelin puso su restaurante en lo más alto, tenía a La Salita en Valencia, en mi lista de pendientes. Eso sí, mi lista es tan larga que parecía no tener fin, hasta que una celebración de cumpleaños y un concierto de Arde Bogotá en Valencia me dieron la excusa perfecta para hacer, por fin, la reserva. Nos alojamos en el Hotel Holiday Inn Ciudad de las Ciencias, que suele tener siempre buenas ofertas y que puedes reservar aquí, y si tienes tiempo revisa las mejores actividades que realizar en Valencia aquí.

Nuestra visita al restaurante La Salita en Valencia

El listón estaba alto, ya que nuestra última visita por tierras valencianas nos llevó a conocer el restaurante Ricard Camarena, que me pareció uno de los mejores de España. Begoña Rodrigo arrastra la fama de perfeccionista, meticulosa y detallista, y su cocina es un fiel reflejo de ello, con unas verduras que se convierten en protagonistas absolutas. El restaurante ofrece varios menús degustación, desde los 128,70 €, el más asequible, hasta los 190,70 €, el más extenso. Nosotros, al ir con hijos, elegimos una opción intermedia: el Menú La Vianda (152,70 €).

La terraza de La Salita en Valencia

El comienzo en la terraza

El recorrido comienza en la terraza, ahora también convertida en coctelería. Como no bebo alcohol y mi mujer solo quería agua, los hijos y yo pedimos unos mocktails: un par de Cocoras para ellos —con agua de coco, piña y maíz— y un Meloncillo para mí, preparado con ginebra 0,0, melón y tomillo. Refrescantes, sí, pero se evaporan en dos sorbos… y a 12 € la copa no merecen la pena. El sistema es el clásico de muchos restaurantes gastronómicos que tanto gusta a la Guía Michelin España: aperitivos delicados en la terraza antes de pasar al interior y acabar con unos petit four. Un ritual que empieza a resultar un poco repetitivo.

La Salita en Valencia
Aperitivos

Pasamos al interior del restaurante La Salita en Valencia

El interior de La Salita en Valencia sorprende. Se ubica en un edificio señorial del siglo XVIII en pleno Ruzafa, con un jardín-terraza y detalles originales como los azulejos de Nolla o los suelos hidráulicos, que aún conserva. Un espacio con historia que hoy acoge la cocina de Begoña Rodrigo.

Aperitivos (II)

Ya en mesa, el menú comienza con su plato más icónico: la Tiara. Además de vistoso, es delicioso. El pan, por su parte, es un auténtico peligro: voló acompañado de su AOVE y la mantequilla de eneldo, cebollino y cítricos valencianos. Tuvimos que pedir más. Una auténtica locura.

La Salita en Valencia
La Tiara

El manejo de las verduras de Begoña se hace evidente con unos tallos de calabacín convertidos en “macarrones”, con mojo verde, espuma de setas escabechadas, pipas de calabaza con pimienta y sal, y un toque de queso parmesano. El suquet que envuelve al salmonete, cocinado a baja temperatura, es increíble, elaborado con las cabezas y la piel del propio pescado. Sabor intenso, de esos que te ponen la piel de gallina.

La Salita en Valencia

Tallos de calabacín, mojo verde y espuma de caldo de setas escabechadas

Anguila y pato

El pase de la anguila fue, para mí, el más brillante del menú: creatividad, técnica y, sobre todo, sabor. Ese allipebre blanco emulsionado con aceite de anguilas ahumadas, el crujiente de los piñones tostados, la salinidad del caviar de Riofrío y las esferificaciones de tabellas forman un plato redondo, de principio a fin.

La Salita en Valencia
La anguila

La parte salada del menú concluye con la royal de pato, calabaza y cacao. Para ser el “gran final”, no me pareció nada llamativo. Y como somos muy queseros, añadimos la selección de quesos (16 € por persona), que redondeó bien la experiencia.

Royal de pato, calabaza y cacao

Los postres en La Salita en Valencia

En los postres, el primero es un soplo refrescante a base de naranja y zanahoria, mientras que el segundo, además de impactar visualmente, me pareció delicioso: burbujas de queso combinadas con higos salteados en Tintoralba. El broche final llega con los petit four del café: desde un palito de arroz inflado con chocolate blanco —de textura imposible de comer— hasta un maravilloso pan quemao, esponjoso y calentito, que hubiera repetido sin parar, y unos delicados merengues con anís.

La Salita en Valencia
Burbujas de “Hoya de la Iglesia” e higos salteados en Tintoralba

La Salita de Begoña Rodrigo es un restaurante perfecto. Tan perfecto que casi aburre. Hace unos años hubiera salido de allí dando volteretas, pero quizá no lo visité en mi mejor momento para poder disfrutarlo. ¿Saturado de alta cocina? Es un sistema demasiado clónico, demasiado “1 estrella Michelin”, que ya no me sorprende. Al final, el sistema de restaurante donde el comensal se limita a contemplar el espectáculo sin tener capacidad de decisión empieza a quedar fuera de moda. Aunque quién sabe… quizá dentro de un mes piense justo lo contrario, y reserve en otro gastronómico parecido.

El resto de fotos de nuestra visita

Pan, mantequilla de hierbas y aceite de oliva
Sardajo de almendras frescas y pescado azul
La Salita en Valencia
Salmonete de roca, bajoqueta y su suquet
Selección de quesos artesanos
Naranja
Petit four

Código ético: este artículo contiene enlaces de afiliados. Esto significa que si compras o reservas a través de mi web obtengo una comisión sin que por ello se incremente el precio final. Así me ayudas a seguir con el blog. Todo lo que he escrito está basado en mi propia experiencia

2 comentarios en “La Salita en Valencia, el Estrella Michelin de Begoña Rodrigo”

  1. De Valcarcel Sánchez

    Totalmente de acuerdo con la experiencia de “Estrella michelin” que comentas. No he estado en la salita y no puedo opinar con objetividad pero si soy asiduo a restaurantes michelin y el relato comienza a aburrir soberanamente.
    A los que nos gusta el vino ya hace años que escapamos de los maridajes, los menús degustación son prácticamente los mismos pases adaptados al territorio pero con las mismas técnicas, el servicio, los tiempos y concepto (son los inspectores los que deberían plantearse premiar más las cartas) son demasiado replicables.

    Un saludo Antonio y siempre un placer leerte

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll al inicio